miércoles, 20 de enero de 2010

Por última vez

¿Y qué pasaría si mañana te mueres? ¿O me muero yo? ¿O, a la mierda, nos morimos todos? La otra noche soñé algo parecido y desperté cagándome de miedo, no a morir en sí, sino a morir sin antes haber hecho todas las cosas que me hubiesen gustado hacer antes de.

Admitámoslo, a todos nos gustaría saber cuándo moriremos, no para vivir estresados buscando la forma de seguir viviendo, sino para que la muerte no nos agarre desprevenidos con una lista llena de cosas por hacer.

Si la muerte hoy me dijera que mañana moriré irremediablemente… le diría que está bien, que regrese a buscarme cuando sea el momento, pero que, mientras tanto, me deje solo para terminar algunas cosas pendientes.

Llamaría a mi papá para decirle que voy a verlo, que voy también para ver a mis abuelos. Antes de salir de casa, cogería de mi librero el Gokú SSJ4 que tanto quiere mi sobrino y se lo regalaría… “Ya regreso, cuídense”.

Ya con mi viejo, por última, y de hecho, por primera vez, me gustaría sentarme con él a tomar un par de cervezas y agradecerle por todo lo que pude haber sido, porque de haber tenido el tiempo para lograrlo, se lo hubiese debido a él. Me gustaría decirle lo mucho que lo extrañaría y lo mucho que lo quiero, contarle mis cosas, que me cuente las suyas, y así hacer honor a la promesa que alguna vez hicimos de ser buenos amigos.

Aceptaría la invitación a almorzar de mis abuelos y me sentaría a comer los tallarines rojos que mi abuela me promete cocinar cada vez que hablamos con tal de convencerme de pasar un rato con ellos. Lo que ella nunca sabría es que no aceptaría los tallarines por eso, sino por escuchar a mi abuelo decirle lo que alguna vez le dijo mientras almorzábamos los tres: “Gorda, qué bonita eres, carajo”.

Antes de irme de la casa de mi viejo mandaría un mail citando en cualquier lugar a todos mis amigos: colegio, barrio, T, Letras, facultad, universidad y también a los que conocí fuera de estos lugares: me gustaría verlos, hablar con ustedes un rato mientras nos tomamos unas chelas.

Después de enviar el mail, y por última vez, organizaría un ensayo/tocada con todos los amigos que pueda y nos encerraríamos en la sala a tocar acompañados de todo el trago posible. Por última vez, para verlos ebrios.

Es tiempo de ver las caras que tengo que ver para poder estar tranquilo. Es tiempo de reivindicarme con todos ellos por todas las veces que les fallé, por todas las veces que no pude estar ahí, y que hoy, conchudamente, me atrevo a pedirles que estén ahí para mi.


"Te acuerdas cuando…” “Y entonces…” “Estábamos ebrios…”. Recordaría todos los buenos momentos que alguna vez pasamos y cuando haya cumplido mi cometido, los dejaría tomando unos tragos y conversando entre sí, hasta el punto de probablemente hacerles olvidar el por qué están ahí, total, nadie está para fijarse si me fui o me quedé.

Por último, y por última vez, me sentaría con mi enamorada a ver tv mientras comemos algo y tomo una Inca Kola helada. Después de comer, cogería mi guitarra, tocaría cualquier canción y luego la abrazaría, le diría un beso y me echaría a dormir a su lado esperando despertar y darme cuenta de que todo fue un sueño.

domingo, 17 de enero de 2010

6 SÍ. 7 NO: SER EMO

1.- Tengo el cabello lacio y me gusta tenerlo largo: Lo cual garantiza un excelente peinado con cerquillo que me haga andar por el mundo viendo todo con un solo ojo al más puro estilo de mi perro Ralph.
2.-Soy de contextura delgada: lo cual garantiza que pueda usar los jeans de mi hermana o enamorada, acompañados de polos rosados y verme como el ser más andrógino del mundo.
3.-Me gustan algunas de las canciones de Kendall, La última fotografía, Alessana, My Chemical romance, etc.
4.-El Parque España es un buen point para juntarme a tomar unos tragos con mis amigos.
5.-Más de una vez la gente me ha preguntado si soy o no soy… emo.
6.-Tengo la piel delicada, por lo que, al más pequeño raspón o rasguño empiezo a sangrar, sin mencionar que tengo una mala cicatrización, por lo que mis cicatrices serían notoriamente visibles para acompañar mis historias sobre que me corté porque la combi demoró en pasar.


1.- Debe ser todo un problema encontrar ropa negra-morada-rosada en la sección de niños de los centros comerciales.
2.- No me gustaría caminar por la calle con mi enamorada y parecer su hermana, o peor aún, que somos una pareja de lesbianas.
3.- No me gustaría ser perseguido por hordas de metaleros o punkekes sedientos de mi sangre rosada/morada.
4.- No podría vivir al estilo emo de “nadie me quiere, todos me odian, mejor me como un gusanito”.
5.- Ver sangre me pone nervioso y me da mareos, así que no podría cortarme satisfactoriamente con mi galleta de soda.
6.- Sería un mal elemento que aprendió a escuchar canciones desde Jesse y Joy hasta The Beatles, pasando por Diazepunk, Chino & Nacho y Falsas Intenciones.
7.- Por último, y tal vez el motivo más importante: No podría sobrevivir ni respirar con ropa tan apretada, sobre todo en verano donde usar polos talla 16 y pantalones talla 26 es casi lo mismo que causarle a mi entrepierna la muerte por asfixia.

Son más los motivos que me impiden ser emo, por lo que, seguiré siendo el híbrido que soy. Hey, al menos lo intenté.

martes, 22 de diciembre de 2009

Cuando soñar es perder el tiempo

¿Qué se siente? ¿No lo sabes? Yo creo que sí.

¿Qué se siente estar aburrido en clase, escuchando al profesor dictar un tema que ni siquiera te interesa y de pronto darte cuenta que tus pensamientos, hasta hace un tiempo vacíos, de aburrimiento y pesadez, hoy tienen nombre y apellido? Ya no dibujas en la carpeta y ya dejaste de mandarte papelitos con tus amigos. Ahora pasas el tiempo mirando a la nada.

No hay problema, nos ha pasado a todos. En algún momento de nuestras vidas todos hemos conocido a una persona que con solo una mirada o gesto puede hacer que nuestro mundo colapse. Ataques de nervios, manos sudorosas, balbuceos y comentarios sin sentido solo para disimular lo que, gracias a todo lo que acabo de mencionar, es obvio: que te gusta, o pero aún, que TE ENAMORASTE!!

¿Serías capaz de jurarte a ti mismo que nunca te imaginaste de la mano con esa persona caminando frente a todos, que nunca, por al menos un instante, creaste una vida paralela en la que tuviste el valor de acercartele, de decirle lo que sientes? En pocas palabras, ¿no creaste un mundo en el que tú y esa persona eran felices juntos? Y dime, ¿no es triste volver a la realidad y darte cuenta que nada de eso es cierto? Bueno, SÍ, LO ES. Ahora bien, quiero que leas algo:

Estoy cansado de llorar, cansado d pensar
las tardes que tu y yo nunca pasamos juntos
Cansado de extrañar, cansado de soñar
momentos que tal vez nunca existirán

Se que solo en mi mente te puedo abrazar
Se que solo en mi sueños te puedo besar.

Solo quiero fingir, solo quiero vivir
en un sueño ingenuo que sea mi realidad
Ya no quiero despertar, solo déjame soñar
momentos que tal vez nunca existirán

Se que solo en mi mente te puedo abrazar
Se que solo en mi sueños te puedo besar.

Tal vez mañana no quiera despertar
Tal vez mañana no quiera regresar
A la realidad, donde el amanecer me recuerda
Que conmigo no estás.

Si ya te ha pasado, ¿qué sientes al mirarte en el espejo y ver tan solo una posibilidad, y no una realidad? Y si aún no te ha pasado, ¿quieres esperar a que llegue un día y el espejo te diga lo que acabo de decirte? Que los versos escritos líneas atrás no sean un himno para aquellos que dicen "pudo ser", sino una motivación para aquellos que quieren que sea. Deja de dormir para olvidar y de despertar para soñar. ¿Tienes miedo de lo que pueda pasar? Ok, también nos ha pasado a todos. Tener miedo no está mal, lo que está mal es no hacer nada para superarlo.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Tranquila, prometí no dejarte morir.

Hay algo que me pregunto cada vez que veo jugar a mis sobrinos, que, muchas veces, los niños juegan a ser grandes, pero, ¿cuántas veces los grandes juegan a ser niños?

***
Hola, ¿qué tal? Me dicen Chino y tengo 21 años. Tengo el hígado de alguien de 31 y la habitación de alguien de 11. Quienes alguna vez han entrado a mi habitación han podido apreciar la suerte de mini stand de Arenales que pretendo tener.

Mi viejo me compró hace algún tiempo un librero para las cosas de la universidad. Sin embargo, no cumple mucho su función ya que el 80% de él está dedicado a juguetes. Ahora bien, debo confesar que no sé que tan raro, nerd o freaky se considere tener un librero lleno de jueguetes a mi edad, pero no importa, hay quienes coleccionan afiches de películas, otros, a las chicas Perú21, yo, guardo recuerdos, aunque también sería chévere tener un par de posters de esas chicas.






Más de una vez me han preguntando por qué no vendo todos mis juguetes, y la misma cantidad de veces he respondido que ni cagando, que primero vendan su culo.

No sé si exista alguna definición exacta o algún término técnico para mi caso, pero, así es muchachos, si hay algo que realmente cuido de mi habitación, además de mi vieja guitarra negra, son aquellos recuerdos de infancia, aquellos símbolos de que alguna vez fui niño y de que tuve tiempo para jugar e imaginar situaciones y diálogos, e incluso, para coger un plumón rojo y pintarle la cara a Gokú mientras peleaba con Boo.

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En el 96 fui de vacaciones a Moquegua con mi familia. Tacna está a menos de 2 horas en auto por lo que, casi a diario ibamos a ver qué de interesante había. La proximidad con Chile hacía que el contrabando de productos sea casi obligatorio así que, valiéndome de eso, regresé a Lima con los doce caballeros dorados, los cinco de bronce y los siete marinos de Poseidón, incluido él. Qué despelote a tan temprana edad. Como era de esperarse, tardé horas en ponerle las respectivas armaduras a los 24 caballeros , solo para ver cómo se veían, porque nunca jugué con ellos, los mantuve en sus cajas.

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Mami, me falta Darth Vader, Luke no tiene con quién pelear. Obviamente mi madre no entendía una palabra pero igual me llevaba a Jesús María a comprar recuerdos para el futuro, aunque, en ese entonces, eran sólo juguetes.

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Dejé de comprar juguetes en el 99, y mis últimas adquisiciones fueron los de Episodio I y algunos personajes de la WWE (en ese entonces WWF). Probablemente, en ese momento hice a un lado lo que tanto cuidé y empecé a madurar: qué tonto. Si pudiese volver a ser niño, lo haría, aunque no tan obsesivamente como para que se me diagnostique el Síndrome de Peter Pan. Aunque, por otro lado, tener 21 años tiene sus ventajas: mi hígado resiste dosis cuasi letales de alcohol.

Con el tiempo, y cuando haga cosas más productivas que estar todo el día frente a la computadora, espero ganar el suficiente dinero como para comprar los juguetes que deseé tener fuera de época infantil - osea, ahora.

Por el momento, estos juguetes son mis recuerdos de infancia, y los juguetes que compre más adelante, en un futuro serán recuerdos de lo que soy ahora: un veinteañero que se rehusa a matar la niñez que le queda. Tranquila, prometí no dejarte morir, porque al hacerlo, se iría lo mejor de mi.

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  • Los años nos alejan de la infancia sin llevarnos forzosamente a la madurez. - J.R. Riberyro.
  • En mi casa he reunido juguetes pequeños y grandes, sin los cuales no podría vivir. El niño que no juega no es niño, pero el hombre que no juega perdió para siempre al niño que vivía en él y que le hará mucha falta. - Pablo Neruda
  • Quienes comparten nuestra niñez, nunca parecen crecer - Graham Greene
  • Dime, ¿por qué ahora tanto miedo a jugar? ¿Es madurar avergozanrse de la inocencia? - Charly García (Diazepunk)
  • Quisiera tener la inocencia de un niño y no darme cuenta de lo que es el destino. - Renzo Lancho (Dalevuelta).

sábado, 12 de diciembre de 2009

Te lo agradezco, pero no.

"Tienes pelo de flaca, huevón", es algo que me dicen con cierta frecuencia.

San Miguel, Martes, 6pm.
Hacía frío, estaba solo, sentado en medio de lo que llamamos, en consenso con mis amigos, La Rotonda. Había llegado demasiado temprano o mis amigos estaban demasiado tarde. Me senté a esperar, qué más podía hacer. Ya me estaba aburriendo de hacerlo así que me paré y empecé a ver si a lo lejos venían. De pronto, un broder no mayor que yo pasaba frente a mi y me inspeccionaba de pies a cabeza como bicho raro, mientras hablaba por celular. La cagada, ahorita me roba, pensé. En un segundo cruzaron por mi mente muchas teorías, era posible que esté llamando amigos para, entre todos, hacerme la cagada y quitarme el sencillo que tenía para chelear.

Ya más calmado, yo también lo examiné de pies a cerveza, perdón, de pies a cabeza, y de hecho, estaba vestido mejor que yo, así que el robo era poco probable. Como fuere, ya había pasado, él siguió su camino mientras hablaba por celular. Yo seguía esperando a mis amigos cuando lo vi regresar. Se repitió la situación, él hablaba por cel mientras me miraba casi estudiándome y yo, para no quedarme atrás, hice lo mismo, cogí mi celular y empecé a llamar a uno de mis amigos mientras lo miraba para tratar de averiguar que carajo quería conmigo.

Me daba nervios, y también curiosidad por saber qué tanto hacía yendo ida y vuelta por todo el lugar mientras hablaba por el bendito celular, y sobre todo, por qué seguía mirándome. Parecía que habían pasado miles de horas, y cuando la espera desesperaba, pasó algo que no me esperaba. De pronto, lo vi detenerse, colgar el celular, mírarme y acercarse hacia mi.

¿Me iría a robar? ¿a buscar pelea, a querer venderme droga, a preguntarme cómo acabó el clásico? ¿A QUÉ MIERDA VENÍA?

-Disculpa, ¿contigo quedé en verme aquí? - con una voz suave.
-No broder, estoy esperando unos amigos - fingiendo una voz ronca.
-Ah, sorry entonces. Me confundí.

Mis amigos llegaron y el broder seguía rondando el área como buscando a su presa, de hecho, eso era lo que estaba haciendo. No podíamos perdernos un espectáculo de tal magnitud así que compramos algunas cervezas y cual cine, nos sentamo a ver con muchas expectativas lo que, inminentemente, iba a ocurrir.

Por el lugar pasaban 2 broders, como de mi tamaño, de mi contextura y como de mi edad. Uno de ellos abordó al que me había abordado minutos antes, dejando a su amigo a unos metros. Desde donde mis amigos y yo estabamos sentados, vimos que se presentaron, intercambiaron algunas palabras y a ellos se acercó el amigo que se había quedado observado todo a la distancia. Él también se presentó y conversaron los tres. La pareja... de amigos se retiró unos metros, al parecer para ponerse de acuerdo sobre qué harían. Una vez decididos, regresaron con el primer broder, y le dieron... a conocer su decisión. Él sonrió, les indicó para dónde caminar, y partieron juntos ante nuestros ojos apunto de estallar por lo que habían visto.

¿A dónde habrán ido?
De haber dado la respuesta ganadora cuando me preguntó si yo era su cita, probablemente hubiese sabido qué rumbo tomaron, pero yo, por ese rumbo, no voy ni cagando.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Instrucciones para ganar un 4XJONK

La semana Comunica de la PUCP llega a su fin con la Gymkana, después de una larga y exhaustiva semana de competencias deportivas entre las 5 especialidades (Artes Escénicas, Comunicación Audiovisual, Comunicación para el Desarrollo, Periodimo y Publicidad). Ésta se lleva a cabo el segundo sábado de noviembre, cada año. El juego final de dicha Gymkana es el 4XJONK, que se realiza al promediar a media noche.

El juego consiste en formar un equipo por cada especialidad, de 4 personas, 2 hombres y 2 mujeres, y sentarlos alrededor de una caja de cerveza sin helar. Las 5 especialidades compiten entre sí, y gana el equipo que logre terminar en el menor tiempo posible las 3 cervezas que cada participante debe tomar. Como es de imaginarse en un juego así, junto a la caja de cerveza también hay una batea para que los participantes puedan vomitar.

Mi primera Gymkana fue en el 2007 y vi cómo el juego acababa con la coordinación motora de los participantes, así que, por obvias razones, el 4XJONK se ganó mi respeto. En la Gymkana del 2008, después de unos "previos" con ron y vodka fui con algunos amigos al Shangrila, local donde se realizaría dicha Gymkana y una vez ahí, seguí tomando cervezas con ellos. Casi ebrio me comprometí a jugar el 4XJONK. "Chela gratis", pensé.

Había llegado el momento. Peke, Putiño, Klau y yo en círculo apunto de dar todo por la verde.

Tomamos lo más rápido posible, no pensamos, no miramos a ningún lado. Todo se resumía a pasar la cerveza lo más rápido posible y ganar.

Simplemente ganamos. Publicidad se alzaba como Bicampeón y se sintió bien ser parte de aquel logro.

En la Gymkana 09 decidí no tomar mucho y estar tranquilo para el juego. A diferencia del año anterior, influía el hecho de que ésta vez sabía que participaría. Previas de ron. Algunas cervezas, algunos red bull que me aceleraron y un mini entrenamiento con algunos amigos y por último, con el equipo.

Nuevamente, el momento había llegado, nuevamente, lo dimos todo por la verde, y como no podía ser de otra forma, ganamos. La verde se llevó las 12 cajas, y el Tricampeonato. Había terminado el juego en un estado mejor que el del año anterior, así que, confiado de eso, seguí tomando... Pude haber terminado peor.

Año tras año, nos sobran las ganas de jugar con la mentalidad "vamos a ganar y a la mierda".



Si hay algo que se debe tener en cuenta al momento de sentarse frente a esa caja de cerveza es lo siguiente:

  • Ropa cómoda que no ajuste.
  • Un par de cigarros si crees que te ayuda a pasar la chela (con encendedor).
  • Si tienes cabello largo, busca algo con qué amarrarlo o cubrirlo para que no te impida tomar con comodidad, y para evitar también vomitarlo, o que te lo vomiten.
  • Sin accesorios: no casacas, no canguros, no billeteras ni celulares. Solo necesitas tu polo verde y tu garganta.
  • No tomar sentado.
  • Golpear un poco la caja de cerveza antes de comenzar el juego para que toda la espuma de la cerveza salga de la botella y no te complique la borrachera.
  • Antes del juego, ve al baño y haz todo lo que tengas que hacer.
  • Si estás "empachado" incítate el vómito para tener el estómago listo para morir.
  • Deja un poco de espacio entre tu boca y la botella para que el aire salga.
  • Al momento de tomar no pienses en nada más que acabar toda la cerveza que te toca.
Sólo el tiempo dirá si se repetirá la hazaña para el 2010, la cual, se supone, sería mi última Gymkana.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Mis tatuajes

Hoy me di cuenta que a lo largo de mi vida he sufrido demasiados accidentes, y por ende, que he quedado con demasiadas cicatrices. Hace casi 20 años, cuando recién aprendía a caminar, fui a casa de una tía a pasar la tarde con mis primos y mi mamá. Salí a comprar con un primo mayor que yo, que intentó dejarme dar mis primeros pasos solo. Gran error. Cada 2 o 3 pasos caía sobre mis rodillas, y, al estar en short, obviamente terminé con las piernas ensangrentadas. Creo que fue la primera vez que vi a mi mamá entre alterada y molesta, pasando por una gran sensación de preocpuación por su "chinito".

Supongo que todos recordamos las viejas lustradoras que parecían escobas con bases redondas de aluminio, por lo que será más fácil describir lo que me pasó un par de años más tarde. Mientras la muchacha encargada de la limpieza lustraba, yo me subía sobre la base mientras el aparato empezaba a girar rápidamente enredándome entre los cables de la misma. Nadie puede salir invicto tanto tiempo. Un buen (o mal) día, dada la velocidad con que giraba, el cable se desconectó y el aparato dejó de funcionar bruscamente, por lo que caí sobre la superficie de aluminio. Nuevamente, mami también estaba ahí para castigarme por travieso.

A los 6 años, una tía cercana se iba a Venezuela, por lo que fui con mis papás y algunos primos a despedirla al aeropuerto. En un lugar tan grande, y a esa edad, no hay de otra que empezar a correr y jugar por doquier, sobre todo si estás con primos contemporáneos. Jugar "escondidas" no es necesariamente la mejor idea ahí. Conté sobre una inmensa viga de mayólica, voltee la mirada, miré por todos lados, avancé un poco, me detuve, vi a uno de mis primos correr hacia mi para salvarse, corrí de vuelta a la viga yo también para ampayarlo.

Blackout

Al abrir los ojos vi a un doctor cosiéndome la frente mientras sentía caer entre mis ojos un caliente chorro de sangre. Me asusté y giré la mirada rápidamente hacia la izquierda. Estaba mi mamá con cara de pocos amigos. Me asusté y giré la mirada rápidamente hacia el doctor.

En 2do de primaria, después de clases, aprovechábamos para jugar partido afuera del colegio. Una vez, mientras yo tenía la pelota, un compañero me "planchó" y de pronto me vi en el aire apunto de caer sobre mi lado derecho. Para que la caída no sea tan dolorosa, apoyé la mano. Auch! Entre lágrimas y quejidos me llevaron al Hospital.

Odiaba, y hasta ahora odio, el olor a hospital, el sentir los fríos pasillos y su abundante blanco que supongo finge darnos esperanza. Mientras el doctor miraba mi radiografía, lo óí decir "Señora, la fractura es grave, tenemos que enyesarlo". Estar enyesado es una de las peores cosas que nos pueden pasar. No podemos rascarnos, no podemos bañarnos cómodamente, no podemos coger el maldito tenedor, ni siquiera podemos hacer la seña del dedo medio. Son muchas limitaciones para un niño de 7 años. Desde ahí, prometí no volver a hacerme daño.


(...)


Un día antes de la clausura de fin de año del 2002, fui a buscar a Muela, para ir a cortarnos el cabello juntos. Me senté en su jardín a esperarlo. Salió y fuimos juntos. Me atendieron primero. Todo listo... espera... no, no encuentro el dinero: Maldita sea, se me cayó en el jardín mientras esperaba a Muela. Se me cayó la plata, pero se dónde, voy rápido, la recojo y vengo a pagarle. Le dejo empeñado a mi amigo, si quiere.

Quise cortar camino para no demorar. De pronto, un perro chuzco, jodidamente grande, apareció de la nada y se abalanzó sobre mi. Sus ladridos y la rapidez con la que todo pasó me hicieron entrar en shock. Yo estaba con un buzo plomo que terminó roto en la rodilla y teñido de rojo.

No podía quedarme ahí. Salí hasta la avenida y empecé a caminar cojeando, mientras la gente me miraba asombrada: Joven, ¿le han disparado? Sí señora, un perro tenía una 9mm en el hocico. Casi desvariando llegué al jardín. Vi la plata en el pasto y para mi mala suerte, el dolor era tan grande que no podía arrodillarme ni nada parecido. Me dejé caer y ya en el sueño recogí la plata, con los brazos me impulsé y regresé a pagar el rescate por Muela. Fui a casa de mi mejor amiga para que me cure. Auch, auch auch.... AUCH... AY MIERDA!!

2007: El alcohol ya había llegado a mi vida. Una noche, tomando cervezas en un parque, me doblé la mano contra una superficie de cemento. Esta vez solo me tuvieron que vendar por un par de semanas. Días después que me vendaran, me veía en otro parque tomando algunos tragos baratos. Una amiga me llamó para hacer un trabajo en grupo. Para no quedar mal decidí alejarme de mis ebrios amigos y contestar con la mano que me quedaba. Era las 2pm. pero veníamos tomando desde las 10, así que... pie doblado. Parecía un caído en guerra cojeando y vendado, abrazando una botella con la mano que aún podía usar.

2008: Estaba tomando unas cervezas con algunos amigos frente a la Universidad. La cerveza estaba muy helada, por lo que, al momento de coger una, se me resbaló y cayó al suelo. En el rebote, la botella aún se encontraba intacta, por lo que decidí cogerla antes de la segunda caída. Nuevamente, error, en el aire se partió en pedazos y... corte profundo en la mano izquierda entre el pulgar y el índice.

"Huevón, estás sangrando demasiado, te van a tener que coser"´. Entré rápidamente a la Universidad y me llevaron al Centro Médico. "Joven, vamos a tener que coser".

Mi último "tatuaje" me lo hice también en el 2008, en medio de trago barato. Caer sobre mi mano derecha en la pista no dolió mucho que digamos, no sentí el golpe, y la herida no parecía ser tan grave hasta que, días después, al no poder aguantar el dolor, fui a donde debía ir y... "Se te ha infectado y la piel que ves ahí es piel que tenemos que quitar para que cicatrice bien". "Doctor, ¿está seguro que...?"

Mi mano sangraba debido al fuerte raspado con una suerte de bisturí que buscaba quitar esa piel que se regeneraba sobre la piel que debía regenerar. Nunca entendí bien lo que pasaba, la sangre me ponía nervioso. "Ahora sí, tienes que venir todos los días para terminar de quitarla". Nunca más volví, no me agradaba la idea de ir diariamente para que me raspen la mano.

Prometí no volver nunca más a ese lugar... Hasta hace unos días. Un corte en el brazo izquierdo a la altura de la muñeca me hizo volver. Pese a lo que todos piensen, no soy emo, no me quise cortar, no fue a causa de suero por ingerir dosis letales de alcohol, pero igual gracias. Me corté al girar rápidamente el brazo en la coaster para no caerme pues el chofer arrancó rápidamente y yo estaba parado, y con una mano ocupada, así que, la que tenía libre, la eché en forma paralela al pasamanos y la fricción hizo que se cortara mi brazo. Curaciones dolorosas, parches insoportables, ardores eventuales y hasta una obligada y dolorosa vacuna contra el tétano fueron parte de mi semana.

Ahora sí, no pienso volver al Centro Médico... hasta nuevo aviso.

Oh sí, al parecer tengo una infección respiratoria, así que...