martes, 22 de diciembre de 2009

Cuando soñar es perder el tiempo

¿Qué se siente? ¿No lo sabes? Yo creo que sí.

¿Qué se siente estar aburrido en clase, escuchando al profesor dictar un tema que ni siquiera te interesa y de pronto darte cuenta que tus pensamientos, hasta hace un tiempo vacíos, de aburrimiento y pesadez, hoy tienen nombre y apellido? Ya no dibujas en la carpeta y ya dejaste de mandarte papelitos con tus amigos. Ahora pasas el tiempo mirando a la nada.

No hay problema, nos ha pasado a todos. En algún momento de nuestras vidas todos hemos conocido a una persona que con solo una mirada o gesto puede hacer que nuestro mundo colapse. Ataques de nervios, manos sudorosas, balbuceos y comentarios sin sentido solo para disimular lo que, gracias a todo lo que acabo de mencionar, es obvio: que te gusta, o pero aún, que TE ENAMORASTE!!

¿Serías capaz de jurarte a ti mismo que nunca te imaginaste de la mano con esa persona caminando frente a todos, que nunca, por al menos un instante, creaste una vida paralela en la que tuviste el valor de acercartele, de decirle lo que sientes? En pocas palabras, ¿no creaste un mundo en el que tú y esa persona eran felices juntos? Y dime, ¿no es triste volver a la realidad y darte cuenta que nada de eso es cierto? Bueno, SÍ, LO ES. Ahora bien, quiero que leas algo:

Estoy cansado de llorar, cansado d pensar
las tardes que tu y yo nunca pasamos juntos
Cansado de extrañar, cansado de soñar
momentos que tal vez nunca existirán

Se que solo en mi mente te puedo abrazar
Se que solo en mi sueños te puedo besar.

Solo quiero fingir, solo quiero vivir
en un sueño ingenuo que sea mi realidad
Ya no quiero despertar, solo déjame soñar
momentos que tal vez nunca existirán

Se que solo en mi mente te puedo abrazar
Se que solo en mi sueños te puedo besar.

Tal vez mañana no quiera despertar
Tal vez mañana no quiera regresar
A la realidad, donde el amanecer me recuerda
Que conmigo no estás.

Si ya te ha pasado, ¿qué sientes al mirarte en el espejo y ver tan solo una posibilidad, y no una realidad? Y si aún no te ha pasado, ¿quieres esperar a que llegue un día y el espejo te diga lo que acabo de decirte? Que los versos escritos líneas atrás no sean un himno para aquellos que dicen "pudo ser", sino una motivación para aquellos que quieren que sea. Deja de dormir para olvidar y de despertar para soñar. ¿Tienes miedo de lo que pueda pasar? Ok, también nos ha pasado a todos. Tener miedo no está mal, lo que está mal es no hacer nada para superarlo.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Tranquila, prometí no dejarte morir.

Hay algo que me pregunto cada vez que veo jugar a mis sobrinos, que, muchas veces, los niños juegan a ser grandes, pero, ¿cuántas veces los grandes juegan a ser niños?

***
Hola, ¿qué tal? Me dicen Chino y tengo 21 años. Tengo el hígado de alguien de 31 y la habitación de alguien de 11. Quienes alguna vez han entrado a mi habitación han podido apreciar la suerte de mini stand de Arenales que pretendo tener.

Mi viejo me compró hace algún tiempo un librero para las cosas de la universidad. Sin embargo, no cumple mucho su función ya que el 80% de él está dedicado a juguetes. Ahora bien, debo confesar que no sé que tan raro, nerd o freaky se considere tener un librero lleno de jueguetes a mi edad, pero no importa, hay quienes coleccionan afiches de películas, otros, a las chicas Perú21, yo, guardo recuerdos, aunque también sería chévere tener un par de posters de esas chicas.






Más de una vez me han preguntando por qué no vendo todos mis juguetes, y la misma cantidad de veces he respondido que ni cagando, que primero vendan su culo.

No sé si exista alguna definición exacta o algún término técnico para mi caso, pero, así es muchachos, si hay algo que realmente cuido de mi habitación, además de mi vieja guitarra negra, son aquellos recuerdos de infancia, aquellos símbolos de que alguna vez fui niño y de que tuve tiempo para jugar e imaginar situaciones y diálogos, e incluso, para coger un plumón rojo y pintarle la cara a Gokú mientras peleaba con Boo.

***

En el 96 fui de vacaciones a Moquegua con mi familia. Tacna está a menos de 2 horas en auto por lo que, casi a diario ibamos a ver qué de interesante había. La proximidad con Chile hacía que el contrabando de productos sea casi obligatorio así que, valiéndome de eso, regresé a Lima con los doce caballeros dorados, los cinco de bronce y los siete marinos de Poseidón, incluido él. Qué despelote a tan temprana edad. Como era de esperarse, tardé horas en ponerle las respectivas armaduras a los 24 caballeros , solo para ver cómo se veían, porque nunca jugué con ellos, los mantuve en sus cajas.

***

Mami, me falta Darth Vader, Luke no tiene con quién pelear. Obviamente mi madre no entendía una palabra pero igual me llevaba a Jesús María a comprar recuerdos para el futuro, aunque, en ese entonces, eran sólo juguetes.

***

Dejé de comprar juguetes en el 99, y mis últimas adquisiciones fueron los de Episodio I y algunos personajes de la WWE (en ese entonces WWF). Probablemente, en ese momento hice a un lado lo que tanto cuidé y empecé a madurar: qué tonto. Si pudiese volver a ser niño, lo haría, aunque no tan obsesivamente como para que se me diagnostique el Síndrome de Peter Pan. Aunque, por otro lado, tener 21 años tiene sus ventajas: mi hígado resiste dosis cuasi letales de alcohol.

Con el tiempo, y cuando haga cosas más productivas que estar todo el día frente a la computadora, espero ganar el suficiente dinero como para comprar los juguetes que deseé tener fuera de época infantil - osea, ahora.

Por el momento, estos juguetes son mis recuerdos de infancia, y los juguetes que compre más adelante, en un futuro serán recuerdos de lo que soy ahora: un veinteañero que se rehusa a matar la niñez que le queda. Tranquila, prometí no dejarte morir, porque al hacerlo, se iría lo mejor de mi.

***
  • Los años nos alejan de la infancia sin llevarnos forzosamente a la madurez. - J.R. Riberyro.
  • En mi casa he reunido juguetes pequeños y grandes, sin los cuales no podría vivir. El niño que no juega no es niño, pero el hombre que no juega perdió para siempre al niño que vivía en él y que le hará mucha falta. - Pablo Neruda
  • Quienes comparten nuestra niñez, nunca parecen crecer - Graham Greene
  • Dime, ¿por qué ahora tanto miedo a jugar? ¿Es madurar avergozanrse de la inocencia? - Charly García (Diazepunk)
  • Quisiera tener la inocencia de un niño y no darme cuenta de lo que es el destino. - Renzo Lancho (Dalevuelta).

sábado, 12 de diciembre de 2009

Te lo agradezco, pero no.

"Tienes pelo de flaca, huevón", es algo que me dicen con cierta frecuencia.

San Miguel, Martes, 6pm.
Hacía frío, estaba solo, sentado en medio de lo que llamamos, en consenso con mis amigos, La Rotonda. Había llegado demasiado temprano o mis amigos estaban demasiado tarde. Me senté a esperar, qué más podía hacer. Ya me estaba aburriendo de hacerlo así que me paré y empecé a ver si a lo lejos venían. De pronto, un broder no mayor que yo pasaba frente a mi y me inspeccionaba de pies a cabeza como bicho raro, mientras hablaba por celular. La cagada, ahorita me roba, pensé. En un segundo cruzaron por mi mente muchas teorías, era posible que esté llamando amigos para, entre todos, hacerme la cagada y quitarme el sencillo que tenía para chelear.

Ya más calmado, yo también lo examiné de pies a cerveza, perdón, de pies a cabeza, y de hecho, estaba vestido mejor que yo, así que el robo era poco probable. Como fuere, ya había pasado, él siguió su camino mientras hablaba por celular. Yo seguía esperando a mis amigos cuando lo vi regresar. Se repitió la situación, él hablaba por cel mientras me miraba casi estudiándome y yo, para no quedarme atrás, hice lo mismo, cogí mi celular y empecé a llamar a uno de mis amigos mientras lo miraba para tratar de averiguar que carajo quería conmigo.

Me daba nervios, y también curiosidad por saber qué tanto hacía yendo ida y vuelta por todo el lugar mientras hablaba por el bendito celular, y sobre todo, por qué seguía mirándome. Parecía que habían pasado miles de horas, y cuando la espera desesperaba, pasó algo que no me esperaba. De pronto, lo vi detenerse, colgar el celular, mírarme y acercarse hacia mi.

¿Me iría a robar? ¿a buscar pelea, a querer venderme droga, a preguntarme cómo acabó el clásico? ¿A QUÉ MIERDA VENÍA?

-Disculpa, ¿contigo quedé en verme aquí? - con una voz suave.
-No broder, estoy esperando unos amigos - fingiendo una voz ronca.
-Ah, sorry entonces. Me confundí.

Mis amigos llegaron y el broder seguía rondando el área como buscando a su presa, de hecho, eso era lo que estaba haciendo. No podíamos perdernos un espectáculo de tal magnitud así que compramos algunas cervezas y cual cine, nos sentamo a ver con muchas expectativas lo que, inminentemente, iba a ocurrir.

Por el lugar pasaban 2 broders, como de mi tamaño, de mi contextura y como de mi edad. Uno de ellos abordó al que me había abordado minutos antes, dejando a su amigo a unos metros. Desde donde mis amigos y yo estabamos sentados, vimos que se presentaron, intercambiaron algunas palabras y a ellos se acercó el amigo que se había quedado observado todo a la distancia. Él también se presentó y conversaron los tres. La pareja... de amigos se retiró unos metros, al parecer para ponerse de acuerdo sobre qué harían. Una vez decididos, regresaron con el primer broder, y le dieron... a conocer su decisión. Él sonrió, les indicó para dónde caminar, y partieron juntos ante nuestros ojos apunto de estallar por lo que habían visto.

¿A dónde habrán ido?
De haber dado la respuesta ganadora cuando me preguntó si yo era su cita, probablemente hubiese sabido qué rumbo tomaron, pero yo, por ese rumbo, no voy ni cagando.